sábado, 30 de mayo de 2009

El caso U-2
















El 1 de Mayo 1960, un avión espía Lockheed U-2 pilotado por Francis Gary Powers fue derribado sobre terreno de la Unión Soviética.

Powers, siguiendo órdenes de la CIA, sobrevoló territorio soviético a gran altura con el objetivo de tomar fotografías de silos de misiles intercontinentales y otras instalaciones estratégicas.

El U-2 es un monoplaza de reconocimiento y espionaje capaz de volar a más de 21.000 metros de altura, altitud que se consideraba quedaba fuera del alcance de los sistemas antimisiles, de los radares de vigilancia soviético e incluso para los cazas soviéticos.

Pero aquel U-2 no sólo fue detectado sino que también fue alcanzado por un misil que dañó considerablemente el aparato. Powers se vio obligado a saltar en paracaídas sin activar la carga explosiva de a bordo que debería haber destruido los restos del avión y el equipo de registro de datos e imágenes. Mientras la aeronave caía a tierra fuera de control fue alcanzado por un segundo misil, aunque Powers ya estaba fuera del aparato.

Paralelamente, otro de los misiles procedentes de la misma batería antiaérea derribaba un MiG-19 que iba en persecución del U-2. Al parecer fue debido a que aquel día festivo no se habían cambiado aún los códigos que identificaban a los aviones amigos para distinguirlos de los enemigos. El piloto del MiG-19 murió en el acto.

Mejor suerte corrió Powers, que llegó a tierra sano y salvo. Al no utilizar el veneno que llevaban precisamente para evitar ser capturado con vida fue detenido y condenado por espionaje a diez años de prisión y a trabajos forzosos. Sin embargo no estuvo más de dos años en manos de los soviéticos. Powers fue liberado en febrero de 1962 que lo entregaron como parte de un acuerdo de intercambio de prisioneros.

El incidente, entre otras muchas consecuencias, puso en evidencia a la administración americana, cuya tapadera para cubrir el incidente (argumentando la pérdida de un avión de investigación meteorológica de la NASA cuando volaba al norte de Turquía) quedó descubierta cuando unos días después los soviéticos presentaron al piloto vivito y coleando junto a los restos del U-2 (parte de los cuales pasaron a exhibirse en un museo militar ruso) y algunas datos de imágenes procedentes de la cámara de abordo.